F.O.A.M. - Federación de Organizaciones Andaluzas de Mayores

El déficit de la Seguridad Social supera los 1.000 euros por afiliado por primera vez
28-03-2017

El agujero del sistema de pensiones crece cada año. La creación de empleo y, en
consecuencia, la afiliación a la Seguridad Social llevan dos
años subiendo al 3%. Pero la subida de la recaudación no iguala la de los
gastos. Esto explica que en 2016 el déficit del instituto previsor bata el
récord que ya rompió en 2015. Fue de al menos 18.600 millones de euros, según
datos provisionales que el Ministerio de Empleo entregó a los agentes sociales. Esto teniendo en
cuenta la afiliación media durante el año pasado (17,6 millones) supone que por
primera vez el agujero supera los 1.000 euros por trabajador dado de alta.

Desde que en 2011 el sistema de pensiones entró en déficit, el agujero financiero no ha
dejado de crecer. Las reformas aprobadas desde entonces, destinadas a contener
el aumento del gasto, todavía no han desarrollado todo el potencial de recorte
que llevan implícito que, como han señalado desde diversos foros, aseguran la
sostenibilidad del sistema a largo plazo a costa de la suficiencia de las
pensiones futuras. Y el aumento del empleo, al menos este empleo, no está creciendo a un ritmo
suficiente
como para que los ingresos, al menos, reduzcan la brecha, según
los datos provisionales de cierre de ejercicio que el Ministerio de Empleo ha
facilitado a sindicatos y patronal.

La titular de Empleo, Fátima Báñez, ya adelantó en el Congreso que rondaría el 1,7% del
PIB. Esta cifra está línea con las cifras suministradas a los agentes sociales
que oscilan entre los 18.600 y los 18.800 millones, unos 2.000 millones más que
el año anterior. El dato definitivo se conocerá esta misma semana, a tiempo
para que sean públicos antes de que este mismo viernes se presenten los
Presupuestos.

El motivo directo por el que este déficit no se reduce es porque los ingresos no aumentan
a la velocidad necesaria para eso. Con los datos de noviembre, los últimos
definitivos validados por la intervención del estado que se conocen, la
Seguridad Social ingresaba sin contar las operaciones financieras un 2% más que
el año anterior. Este porcentaje sube hasta el 3,15% si solo se toman las
cotizaciones sociales, la fuente de financiación que está directamente
relacionada con el empleo y la principal, ya que supone más del 80% de todo el
presupuesto.

Una reforma pendiente

Pero ambos porcentajes, el 2% y el 3,15%, están por debajo tanto de la evolución mostrada
hasta noviembre por el gasto en pensiones, que subía a un ritmo del 5,87%, como
de la observada en el conjunto del sistema, un 5,95%. Agrava la situación el
hecho de que la base sobre la que crecen los gastos es mayor que la de los
ingresos.

En lo que va de año, la recaudación todavía crecería a un ritmo mayor de lo que lo hizo en 2016.
Báñez apuntaba hace unas semanas que, según las cifras de la Tesorería de la
Seguridad Social, el aumento era del 6,07%. El mismo mensaje han dado otros
interlocutores del Ejecutivo a los partidos de la oposición al sondear su
posición ante los presupuestos de este año. No obstante, hay que tener presente
que ese porcentaje es un dato interno del instituto previsor que no es el que
valida finalmente la intervención del Estado.

Para resolver esta situación y dotar de más ingresos al sistema, el Pacto de Toledo,
la comisión parlamentaria donde se tratan los asuntos de pensiones, lleva meses
escuchando expertos con diferentes propuestas sobre cómo cerrar el agujero. Al
mismo, tiempo el Gobierno ha abierto conversaciones con los sindicatos CC OO y
UGT y con las patronales CEOE y Cepyme. Pero en ninguno de estos frentes las
negociaciones avanzan rápido y a estas alturas parece que no habrá un pacto
rápido. Ayer mismo, la secretaria de Políticas Sociales de UGT, Maricarmen
Barrera, apuntaba que la situación está en “stand by”.

El Gobierno repite siempre que tiene ocasión que la solución al déficit pasa por recuperar
el empleo perdido. No obstante, a la luz de lo observado en los últimos
ejercicios, es evidente que hace falta algo más para incrementar los recursos
de la Seguridad Social. Por eso entre las opciones que hay sobre la mesa está
la de un incremento indirecto de cotizaciones a través de la subida de las
bases máximas que propone el Gobierno —CC OO también sugiere una subida de los
tipos de cotización—, la aportación directa al instituto público de más dinero
procedente de los Presupuestos y que el Ejecutivo asuma la pérdida de recursos
que suponen los descuentos de cotizaciones para estimular la contratación o el
autoempleo (en 2016 unos 2.500 millones).

Las nuevas pensiones, un 30% mayores que las que
causan baja

Uno de los factores que influye en la evolución del gasto de la Seguridad Social es el llamado
efecto sustitución: las mayores prestaciones de los nuevos pensiones frente a
las de quienes fallecen. Las primeras son un 30% más altas que las segundas:
1.062 euros en 2016 frente a 817.

En los últimos años esta relación se ha mantenido estable. Ambas han crecido en paralelo y, por
tanto, la relación se ha mantenido. Algo similar sucede si se toman solo las
pensiones de jubilación, aunque la diferencia es más grande. Quienes se retiran
perciben una prestación un 38,3% superior a la de quienes mueren.

Esto se debe a que los nuevos jubilados suelen tener carreras de cotización más larga y con bases
más altas que las de quienes fallecen. Esto determina que la pensión media
suba, pese a las reformas, y es uno de los factores que determinan que también
lo haga el gasto total.

Fuente: el pais

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